Tenemos unos nuevos foros.
Por ahora no hemos podido importar las discusiones de los antiguos foros, tampoco los usuarios, por lo que tendréis que volveros a registrar.
Animaros a participar:
Tenemos unos nuevos foros.
Por ahora no hemos podido importar las discusiones de los antiguos foros, tampoco los usuarios, por lo que tendréis que volveros a registrar.
Animaros a participar:
Según la wikipedia:
La depresión (del latín depressus, que significa “abatido”, “derribado”) es un estado de abatimiento e infelicidad, que puede ser transitorio o permanente. En la mayoría de los casos, el paciente describe su estado, y así lo ven los demás, como derribado, socavado en su potencialidad, debilitada su base de sustentación afectiva, desplazado su eje de acción usual, desganado, hipoérgico. Es uno de los más importantes depredadores de la felicidad humana.También se utiliza comúnmente como sinónimo de triste, apenado, bajoneado (neologismo popular que ilustra la mirada del otro, lo ve ‘bajo’ —que está en un estado inferior al habitual).
Vincent van Gogh, quien sufría de trastorno bipolar y por ello, de depresión, y quien se suicidó, pintó este cuadro en 1890 de un hombre que simboliza un estado de desesperación sentido en la depresión.
Puede tener muchas causas, desde el estrés hasta la genética; y manifestarse de muchas formas, desde la fatiga a la angustia más atroz. Puede tener graves consecuencias sociales, desde la pérdida de horas laborables a la autosupresión de un individuo. Es uno de los problemas más intrincados con que se enfrenta el hombre.
La lucha se emprende desde todos los frentes: el laboratorio, la clínica, la farmacología, la psicoterapia, etc. También las técnicas terapéuticas abarcan las más diversas modalidades. Pero hay un factor común en todo intento de neutralizar este milenario trastorno afectivo: lo afectivo, desde la cordial firmeza del psicólogo/médico que dirige el tratamiento y la calidez comprensiva del familiar, hasta el simple, pero reconfortante, abrazo fraternal.
Por su interes , hacemos referencia a este Editorial de la revista Presencia, que desde el punto de vista de una gran profesional de la salud mental analiza el fenómeno del estigma y plantea algunas estrategias para vencerlo dada la poco optimista situación del problema del estigma y de la atención psiquiatrica.
¿Qué hacer contra el estigma asociado al trastorno mental?
Assumpta Rigol Cuadra, Enfermera especialista en Enfermería de Salud Menista de una profesionaltal. Lic. En Antropología. Profesora titular. Escola d’Infermeria. Universitat de Barcelona, España.
A lo largo de mi tarea docente, en no pocas ocasiones, los estudiantes me han planteado las siguientes cuestiones:
{mospagebreak}
Es evidente que las enfermeras tenemos mucho que aportar para el desarrollo de una buena salud mental de las personas y comunidades, pero parece que dedicamos poco tiempo a estas actividades, centrando nuestra atención de manera prioritaria en el tratamiento de la psicopatología.
El por qué de esta menor implicación no radica en la falta de competencia profesional, ni en las directrices de organismos internacionales como la OMS o la organización profesional (CIE), que contemplan de manera prioritaria la prevención de la salud mental, la lucha contra el estigma y la implicación específica de los profesionales enfermeros.
El cambio de la antigua titulación de “enfermeras psiquiátricas” por el actual de “enfermeras de salud mental”, propone a partir de un marco conceptual enfermero, que el cuidado, el mantenimiento y la promoción de la salud tendrían que ser más importantes que el tratamiento del trastorno.
Esto conlleva que las enfermeras de salud mental, deberíamos llevar a cabo acciones que estén relacionadas con estos supuestos, a la vez que generar perfiles ocupacionales diversos que traspasasen los ámbitos tradicionales de la acción profesional, so pena de quedarnos ancladas en el pasado y no saber dar respuestas eficaces a las necesidades que tienen los ciudadanos.
¿Cual es la razón de que esto no sea así?
El Consejo Internacional de Enfermería (CIE, 2001) al igual que la Conferencia Ministerial de la OMS para salud mental (Helsinki, 2005) junto con la “Declaración Europea de Salud Mental presentan un “Plan de Acción en Salud Mental para Europa” que justifica y orienta las intervenciones de los profesionales, entre ellos las enfermeras, priorizando los aspectos preventivos y la lucha contra el estigma, y de las que me permito destacar algunas acciones por su relación con las preguntas que planteaba al principio:
A pesar de que la atención a la Salud Mental en nuestro país, se basa en tres pilares fundamentales (unidades de agudos en hospitales generales y psiquiátricos, centros de salud mental y unidades de rehabilitación), el ámbito comunitario es seguramente el que necesita de mayor implicación, ya que es allí donde es posible establecer un mejor vínculo que asegure la continuidad del tratamiento, desarrollar estrategias de rehabilitación, enseñar habilidades psicosociales que faciliten vivir de la manera más autónoma y plena posible, dar apoyo a las familias y asesorar a las enfermeras de la atención primaria, de manera que se pueda dar una atención integral a los pacientes mentales, reduciendo el estigma; a la vez que fomentar la prevención y la promoción de la salud mental, a través de distintos programas (salud mental en las escuelas, soporte a los jovenes en salud mental y adicciones, etc.).
A pesar de ello el ámbito mayoritario de actuación y definición profesional, suele ser el hospital, dado que es el que tiene mayor demostración de cargas de trabajo, debido a los tratamientos médicos que derivan intervenciones imprescindibles de enfermería.
El estigma del trastorno mental, no sólo no se ha reducido, sino que es un problema que va en aumento. Un reciente estudio de la Comunidad Autónoma de Madrid3 evidencia que los estereotipos más frecuentes son la peligrosidad y relación con actos violentos, la responsabilidad, incompetencia e incapacidad para tareas básicas de la vida diaria y las numerosas experiencias que las personas con trastorno mental grave tienen de rechazo, especialmente en el ámbito laboral, con los amigos y la familia (el 44% informa de experiencias de discriminación en el área laboral, el 43% en las relaciones con los amigos y el 32% con los vecinos).
El rechazo social es, según ellos, la razón que les lleva a incrementar el aislamiento y la desesperanza.
Como todas sabemos, las personas que sufren trastornos mentales graves se enfrentan a un doble desafío: luchar contra los síntomas y contra las incapacidades resultantes del propio trastorno y con los estereotipos y prejuicios generados por concepciones erróneas sobre los mismos (Corrigan y Watson 2002). Muchos de estos estereotipos son posibles de erradicar desde la contribución profesional, a través de la información, la educación y el aumento de las estrategias de afrontamiento para hacer frente a las situaciones de la vida diaria, y otras muchas actividades de las que las enfermeras de salud mental somos conocedoras, es decir para las que poseemos las competencias necesarias (conocimientos, habilidades y actitudes).
Dadas las consecuencias que tiene para las personas con trastornos mentales y para sus familias, debería ser el ámbito comunitario el lugar prioritario de intervención, ya que es en el donde es posible realizar estas contribuciones, pero evidentemente para ello se precisa tiempo, reconocimiento de la competencia y suficiente dotación de profesionales, otro punto que tiene en cuenta el Informe sobre Salud Mental: Establecer la necesidad de profesionales competentes en las áreas de atención. Aumentar el número y la competencia de profesionales dedicados a salud mental. A pesar de no contar con un estudio riguroso sobre la necesidad de enfermeras en salud mental, contamos con algunas evidencias sobre la carencia de profesionales, que podrían explicar en parte, el por qué de una menor dedicación a las actividades señaladas.
El estudio realizado por el Colegio de enfermeras de Barcelona5, aporta datos similares a otros realizados en el estado español y subraya que en quince años faltarán 6000 enfermeras, ocupando en la actualidad el ranking más bajo de los países europeos (5,4 enfermeras por 1000 habitantes en Catalunya y 5,6 en España), cuando debería haber un mínimo de 8,25 enfermeras para llegar a la ratio de los estándares europeos.
También pone de manifiesto el citado informe, que las enfermeras a pesar de ser un colectivo responsable, un 81%, considera que no tiene capacidad de influencia en su organización y la mitad se considera poco valorada por sus propias instituciones. Quizás uno de los motivos de reflexión del por qué una gran parte de las nuevas especialistas abandonan la salud mental tras finalizar su formación. Esta falta de profesionales, añadido a la falta de competencias reconocidas y definidas en el ámbito de la salud mental, con poca capacidad de influencia y poca capacidad para desarrollar un rol autónomo más centrado en los aspectos preventivos y de fomento de la salud, es quizás uno de los obstáculos para desarrollar nuevas aportaciones y el que estemos más vinculadas a ámbitos tradicionales, que en el desarrollo de nuevos desafíos. ¿Que podemos hacer ante esta situación? En primer lugar es importante dar visibilidad a estos obstáculos con los que nos enfrentamos, sobre todo porque deja sin cobertura necesidades importantes de las personas a las que atendemos, además de que dificultan el desarrollo del rol profesional. Paralelamente no podemos dejar de exigir una formación acorde a las competencias que debemos adquirir (dos años de formación es banal) y su reconocimiento en la práctica. Otro aspecto a enfatizar es la investigación, priorizando la prevención y la promoción de la salud mental, la lucha contra el estigma, entre otras, que evidencien las necesidades de cuidados y la eficacia de las intervenciones enfermeras, de manera que sea posible justificar los profesionales necesarios para llevarlas a cabo. Desde el ámbito de la formación de las especialistas, es importante incluir y priorizar la atención comunitaria y las estrategias que ayuden a identificar y desarrollar nuevos roles y nuevas acciones que respondan a las necesidades reales de la población. Esto considero que es acorde con algunas de las directrices que tiene en cuenta el informe de la Conferencia Ministerial de la OMS para salud mental:
-Crear suficientes y competentes profesionales:
La Reforma de salud mental pide nuevos roles y responsabilidades profesionales. La formación debe responder a las necesidades de capacitaciones nuevas en los profesionales. -Crear una fuerza de profesionales expertos que diseñen e implementen una formación adecuada de Especialistas de salud mental para todos los trabajadores en salud mental. -Evaluar la efectividad y generar nuevas evidencias. Las investigaciones prioritarias incluyen (…), evaluaciones de programas de promoción de salud mental, prevención y nuevos modelos de servicios de salud mental.
Selección: Dr. Jordi Julià Zapata
Antiguamente “ fibrositosis” hoy síndrome de fibromialgia (SFM)
Enfermedad crónica que ocasiona a quien la padece, dolor en multiples localizaciones y cansancio generalizado. Normalmente la diagnostica el reumatologo cuando identifica dolor en mas de 11 de los 18 puntos determinados en el cuerpo. Acaba en el psiquiatra que la trata como una depresión resistente al tratamiento.
Síntomas
Diagnóstico
Criterios del American College of Rheumatology.
Causas
Desconocidas hasta ahora. Varias hipótesis:
Asociación con otras patologias
Crítica
Tratamiento
Conclusiones
Dado que la fibromialgia y su tratamiento involucra a diversos profesionales médicos, debería tratarse en equipo que concentre y coordine todos losesfuerzos que se realicen.
Es posible que sea necesario crear equipos especializados en el estudio y tratamiento del SFM, que en nuestra opinión mejorarían la relación médico/paciente y que reducirían significativamente el gasto sanitario directo y el social indirecto.
Afecta entre el 1 y el 3% de la población general.
ENTRE 400.000 y 1.500.000 DE PERSONAS PADECEN FIBROMIALGIA EN ESPAÑA
Existe el convencimiento entre la población afectada por FIBROMIALGIA, que es una “nueva” enfermedad de la que los médicos no saben nada y que no tiene curación.
La tristeza y la melancolía son dos sentimientos presentes en algún momento de la vida de todas las personas, al igual que la alegría y el placer.
Los dos primeros no son en sí patológicos, pero en algunas ocasiones pueden llegar a serlo para ciertas personas.
Cuando el estado de ánimo de un individuo en un determinado momento de su vida sufre sentimientos severos y prolongados de tristeza o síntomas relacionados que afectan a su capacidad para relacionarse con otros, trabajar o afrontar el día, la tristeza se convierte en una enfermedad, que se conoce como depresión.
Esta patología -que afecta, aproximadamente, al 15 por ciento de los españoles es la segunda causa de discapacidad.
¿Tipos de depresión?
Los problemas depresivos más comunes son tres, según la clasificación que realiza la Asociación Americana de Psiquiatría. Dentro de esta clasificación hay que tener en cuenta que existen variaciones dependiendo de la severidad, la cantidad de síntomas que se presentan o la persistencia del problema.
La depresión mayor se manifiesta por una combinación de síntomas (ver la lista de síntomas) que interfieren en la capacidad de las personas para trabajar, estudiar, dormir, comer y disfrutar de actividades que, en circunstancias normales, deberían resultar placenteras. La depresión suele ocurrir una vez, pero es una enfermedad que suele provocar recaídas a lo largo de la vida.
La distimia es un tipo de depresión menos grave. Los síntomas se mantienen a largo plazo, pero no evitan la actividad de las personas,. También puede ser recurrente, es decir aparecer más de una vez en la vida.
El desorden bipolar es el tercer tipo. También se denomina enfermedad maniaco-depresiva. La prevalencia de esta patología no es tan alta como las dos anteriores. Se caracteriza por cambios de humor. Estados de ánimo muy altos se ven sucedidos por otros muy bajos. Estos cambios son bruscos a veces, pero lo más frecuente es que sean graduales. En el ciclo de depresión, las personas tienen alguno o todos los síntomas de de un problema depresivo. En el ciclo maniaco, pueden sentirse hiperactivos, excesivamente locuaz y con demasiada energía. A veces la manía afecta al pensamiento, el juicio y el comportamiento social del individuo. Si la manía se deja sin tratar puede llevar a un estado psicótico.. Si la manía no se trata puede empeorar y provocar un estado psicótico.
La depresión es una patología bastante grave. Aunque se pueda pensar que las malas rachas se superan, debe tenerse en cuenta que la depresión es una enfermedad, por lo que es necesario acudir a un especialista para recibir el tratamiento adecuado. Se calcula que un 15 por ciento de la población española sufre cuadros de depresión mayor y otro 10 por ciento padece trastornos depresivos breves recurrentes. Globalmente, la incidencia de la depresión se sitúa alrededor del 30 por ciento de la población.
Los síntomas de la esquizofrenia se pueden dividir en positivos y negativos:
Esta enfermedad causa una deficiencia de la transmisión y de la adaptación de los impulsos nerviosos que conduce a un deterioro de la función cerebral.
Las personas con esquizofrenia son más propensas a sufrir otros trastornos.
Pueden aparecer las siguientes alteraciones:
La esquizofrenia afecta a más de 2 millones de personas. Más de 100.000 pacientes con esquizofrenia deben ser hospitalizados alguna vez en sus vidas. Al menos dos tercios de los pacientes necesitan ser hospitalizados. La prevalencia de esquizofrenia es de alrededor del 1-1,5% de la población según lo señaló el National Institute of Mental Health.
Un 50% de las personas con esquizofrenia tienen al menos un intento de suicidio; mientras que entre un 5% y un 15% logra consumarlo.
La esquizofrenia es un trastorno grave, que presenta síntomas cos que se caracterizan por:
Síntomas más característicos
Ideas delirantes extravagantes (por ejemplo, la persona cree que es Napoleón).
Alucinaciones auditivas (estas personas suelen escuchar una vo más conversando entre sí).
Grave deterioro en la evaluación de la realidad (esto quiere decir que les resulta difícil distinguir lo que es real de lo que no es)
Para la familia suele ser difícil convivir con una persona con esquizofrenia.
Es importante desmitificar el hecho que todos los pacientes con esquizofrenia son violentos y atacan o matan. Esto se debe a la falta de comprensión de las enfermedades mentales y a la publicidad desproporcionada de los pocos enfermos que manifiestan tas violentas o criminales.
La esquizofrenia es una enfermedad crónica e inhabilitante, y necesita de cuidados constantes. No obstante es tratable con psicofármacos, psicoterapia, rehabilitación social y laboral y psicoeducación al paciente y su familia. Si afrontamos la enfermedad en forma activa y coordinada por parte del paciente, su familia y el equipo de profesionales de salud podremos superar antiguas creencias acerca de imposibilidad de modificar el curso negativo de la enfermedad.
Los síntomas típicos de la esquizofrenia que deben estar presentes durante al menos 1 mes y persisten durante al menos 6 meses son:
Otras características son:
La esquizofrenia afecta a las personas en el área social y laboral. Suelen tener problemas en las relaciones interpersonales, en el trabajo e incluso presentan dificultades en el cuidado de sí mismos.
Para el diagnóstico esquizofrenia se tiene en cuenta diferentes factores como la historia clínica, los síntomas, los antecedentes familiares, y las circunstancias estresantes por las que atraviesa el paciente.
Es importante que se efectúen estudios para descartar posibles patologías endócrinas o neurológicas, abuso de sustancias, enfermedades autoinmunes o hepátotras enfermedades mentales.
El comienzo de la enfermedad puede ser agudo, es decir, puede comenzar de un momento para otro con una crisis delirante, un estado maníaco, un cuadro depresivo con contenidos psicóticos o un estado confuso onírico. También puede surgir de una manera insidiosa o progresiva.
Es necesario descartar otras enfermedades para llegar a un diagnóstico correcto.
Algunas veces síntomas mentales graves e incluso psicosis se deben a trastornos médicos que no han sido detectados. Por esta razón, el médico obtiene el historial médico del paciente, incluyendo la historia de la evolución de la enfermedad. Con este fin también, el médico conduce un examen físico y obtiene análisis de laboratorio. Estos procedimientos son necesarios para descartar otras causas posibles antes de concluir que se trata de esquizofrenia. Además, dado que el uso de drogas ilegales es común y que algunas pueden causar síntomas parecidos a los de la esquizofrenia, a veces el médico pide análisis de sangre u orina para detectar la presencia de drogas. Dichos análisis pueden ser pedidos tanto en el hospital como en el consultorio médico.
Varias enfermedades psiquiátricas se pueden presentar en forma parecida. Por esto inicialmente a veces es difícil distinguir la esquizofrenia de otros trastornos mentales. Por ejemplo, algunas personas con síntomas de esquizofrenia también presentan una alteración extrema y prolongada de su estado de ánimo. Es decir, tienen un estado afectivo muy elevado o bajo, y esta alteración persiste por mucho tiempo. Es necesario determinar si dichos pacientes tienen esquizofrenia, o si se trata de un trastorno maniaco-depresivo (o bipolar) o de un trastorno depresivo mayor. Las personas cuyos síntomas no pueden clasificarse claramente a veces reciben el diagnóstico de “trastorno esquizoafectivo”.
Fuente: Wikipedia
Gestionado con WordPress