Intervención familiar psicoeducativa en la enfermedad bipolar
Tradicionalmente se ha tratado el Trastorno Bipolar únicamente con un enfoque farmacológico que se complementa con intervenciones psicoterapéuticas, particularmente con modelos psicoeducacionales, hacia un incremento de la eficacia.
Estudios recientes enseñan que las creencias familiares acerca de la enfermedad pueden predecir la sobrecarga familiar, y esta podrá influenciar las manifestaciones de la enfermedad. Los cuidadores que han accedido a la psicoeducación incrementan los conocimientos de la enfermedad y reducen la sobrecarga, mejorándose la calidad de vida, el funcionamiento del enfermo y el curso de la enfermedad.
Introducción
La enfermedad bipolar es un trastorno del humor crónico que, aunque no tenga cura, su tratamiento es cada vez más eficaz. Los enfermos oscilan entre crisis de humor depresivo y crisis de humor eufórico, que se repiten a lo largo de su vida y cuya gravedad varía de individuo a individuo, o incluso en el mismo individuo.
Se estima que la prevalencia del trastorno bipolar se halla entre el 1 y el 2,5%, a pesar de que algunos estudios sugieren tasas del 3 al 6,5% (Akiskal, 1995). Es una enfermedad que afecta mucho a la dinámica familiar del enfermo, su vida profesional y las relaciones interpersonales. La intervención con enfermos bipolares y respectivas familias, sea a través de terapia familiar o de programas psicoeducativos, ha demostrado resultados muy favorables, estando directamente relacionada con una mayor estabilidad de la enfermedad.
Funcionamiento familiar en la enfermedad bipolar.
La enfermedad bipolar es un trastorno del humor que afecta no solo al enfermo como también a sus familiares. Al igual que otras enfermedades crónicas (orgánicas o mentales), este trastorno provoca alteraciones en el funcionamiento familiar.
Frecuentemente los enfermos bipolares forman familia y por ello son parejas y padres. Esta situación llevará hacia la multiplicación de las relaciones y al consecuente aumento del impacto de la enfermedad en esas mismas relaciones. Esto significa que el curso y las manifestaciones de la enfermedad interactúan con el contexto psicosocial del enfermo, interfiriendo en las rutinas y funciones de cada elemento del grupo familiar. Siendo la enfermedad bipolar marcada por agudizaciones episódicas, provocará cambios específicos durante las crisis. Luego de las mismas, el individuo suele recuperar sus funciones y roles. Estas alteraciones pueden tener consecuencias en la toma de decisiones, el acceso a fuentes de financiación, así como en el cumplimiento de sus funciones parentales.
Otra consecuencia de la enfermedad en las relaciones familiares es la preocupación por la posibilidad de recaída. Esta situación lleva a la familia hacia una actitud hipervigilante, en la que el estado emotivo del enfermo se constituye en el foco de la vida familiar, pudiendo resultar en el desprecio por las necesidades de los otros elementos de la familia y en un sentimiento de incapacidad y angustia por parte del enfermo.
Con respecto al estigma social, éste puede ser devastador en el contexto de la enfermedad bipolar. Los comportamientos del individuo en crisis pueden ser muy embarazosos para la familia o para el individuo, cuando recupera. El estigma se puede intensificar debido al hecho de que los comportamientos depresivos o maníacos no se distinguen de los comportamientos “normales” o de características de la personalidad.
El rol de la familia es muy importante cuando hablamos de enfermedad bipolar, por ejemplo cuando se trata de identificar precozmente la sintomatología de descompensación, de manera a poder actuar aún antes de la crisis emergía, con todas las repercusiones negativas en la vida del individuo.
Sobrecarga familiar
El concepto de sobrecarga familiar ha ganado fuerza a partir de la progresiva desinstitucionalización de los pacientes psiquiátricos, derivada de la evolución farmacológica, que ha llevado a las familias a asumir un nuevo rol – lo de cuidadores (Reinares, Vieta, Colom, et al., 2002).
Como propugna el modelo de vulnerabilidad al estrés (Zubin y Spring, 1977), las influencias del entorno, genéticas y biológicas tienen un rol fundamental en este trastorno. La importancia del estrés en el entorno, así como la influencia de la cohabitación de los pacientes con la familia, ha llevado a la necesidad de desarrollo de estudios, con el objetivo de aclarar la relación entre el entorno familiar y el curso de la enfermedad (Reinares y Vieta, 2000).
La sobrecarga y la emoción expresada de los familiares están vinculadas a las recaídas del paciente, con independencia de otros factores clínicos y sociales analizados (Vaughn y Leff, 1976). Miklowitz et al. (1988), observaron que los pacientes con familias de alta Emoción Expresada y un Estilo Afectivo negativo tenían unos 94% de posibilidad de recaída, contra los 17% de enfermos con Emoción Expresada baja y Estilo Afectivo positivo. Según Perlick et al, 2004, cuando los cuidadores de enfermos bipolares experimentan altos niveles de sobrecarga, se afecta el curso del trastorno.
Intervención familiar psicoeducativa
Como hemos referido, el trastorno bipolar interfiere en el funcionamiento familiar, y éste afecta, por su lado, el curso de la enfermedad.
El incuestionable avance de los tratamientos farmacológicos no ha sido suficiente como para lidiar con las cuestiones sociales y familiares. Estudios clínicos recientes presentan a la eficacia de intervenciones psicológicas como un añadido profiláctico a la medicación. Aunque el tratamiento farmacológico sea esencial, solamente unos 40% de todos los pacientes que adhieren a la medicación permanecen asintomáticos (Knapp y Isolan, 2005).
De este modo, emerge la necesidad de tratamiento psicoterapéutico que complemente y facilite a la farmacoterapia (Reinares y Vieta, 2000). Aunque todavía no existir la base científica que permita afirmarlo (American Psychiatric Association, 1994), el uso conjunto de la terapia de grupo y el enfoque psicoeducativo sería el enfoque óptimo para se conseguir un buen manejo de la enfermedad y sus consecuencias por parte del enfermo, mejorando la adaptación interpersonal y sociolaboral, y rentabilizando al máximo la intervención. Los trabajos de Peet y Harvey (1991) fueran los primeros a evaluar la eficacia de la psicoeducación. El grupo experimental, que recibía información acerca del litio, experimentó mejoras significativas. Al nivel terapéutico, los grupos psicoeducativos serán muy importantes cuando permitieren suministrar información, apoyo y solución de problemas. De esa forma, ayudan en los episodios pero particularmente en la evolución a largo plazo. También apoyan en la recuperación de las crisis así como en sus consecuencias y en la prevención de recaídas. Ayudan a aliviar los efectos de aislamiento provocados por el estigma.
Los objetivos del enfoque familiar se dirigen igualmente a la modificación de las interacciones familiares que interfieren en la adhesión al tratamiento, así como en sus recurrencias emocionales con respecto al conocimiento y la actitud hacia el tratamiento.
Fuente: Interpsiquis
March 4th, 2008 at 7:45 pm
hola…poeteriormente de leer acerca de esta terrible enfermedad, hay muchas cosas que aun no me quedan claras ;desafortunadamente hay mucho tecnicismo en los parrafos; como podran ver el interes sobre esta enfermedad es debido a que tengo un familiar con este tipo de enfermedad; dentro de todo he estado buscando la manera de poder otorgarle a mi madre una mejor calidad de vida…me encantaria saber mucho mas acerca de la enfermedad, gracias!!!
March 6th, 2008 at 1:06 am
hola yo quiero saber si uno puede decir si es esquizofrenia cuando uno tiene malos pensamiento de matar o de algun accidente hecho por ti
March 7th, 2008 at 3:32 am
hola, me gustaria conocer de gente con esta enfermedad, ya que mi mama la sufre, y sinceramente nos afecta a toda la familia… ella cree que nadie la puede ayudar, y que siempre por mas tx que tome nunca va a curarse, y la verdad cada crisis es peor.
March 12th, 2008 at 11:57 am
yo quiero saber sobre esta enfermedad, ya que la padece mi marido de 33 qños, con el que tengo 2 hijos. Quiero saber si cada vez va a mas o si se puede llegar a parar con una medicacion. Quiero sabes que vida me espera junto a el, y que puedo hacer al respecto
March 12th, 2008 at 10:07 pm
Hola! tengo un amigo con esta enfermedad. Quiero ayudar.. me pueden decir que hacer? Aunque me rechace en crisis, es importante no dejarlos solos? o necesitan aislarse?
March 20th, 2008 at 7:01 am
hola mi madre tiene 30 años de padecer transtorno bipolar pero yo me encargo de ella junto con mi hermana hace 14 años luego de la muerte de mi padre para mi estos 14 años han sido los mas dolorosos frustrantes y hasta desesperantes para mi quien soy su cuidador principal.me gustaria muchisimo tener comunicacción con hijos en igual o similar condición.lizzdelca@hotmail gracias
March 24th, 2008 at 3:50 pm
hola soy una chica de 36 años con trastorno bipolar desde hace 10 años pero llevo 6 años sin recaer. no por eso sigo medicada y con mucha precaucion. mi hermana de 34 años tambien la padece desde hace 6 y ha tenido bastantes recaidas. una por año minimo y ultimamente hasta dos o tres.es muy duro para el enfermo y sobre todo para los k cuidan de el poque el enfermo hay momentos que no sabe lo que hace y dice. y se pasan muchos apuros de cara a la gente. y aunque se quiera pasar del mundo es muy dificil. me gustaria k habria sitios, grupos o paginas en internet para los familiares y poder contarnos nuestras esperiencias. yo puedo contaros mas. duendeyhadas@hotmail.com gracias
March 24th, 2008 at 4:15 pm
yo considero que es muy conveniente la hospitalización o retiro a un sitio de los denominados clinicas de reposo pero con enfermeros capacitados que hagan cumplir al pie de la letra los tratamientos, sin que la persona enferma pierda el contacto permanente con sus familiares. Pues entre los medicamentos y el afecto familiar puede llegar a recuperarse la parte psiquica del enfermo op por lo menos permitirle una mejor calidad de vida, cosa que se manifiesta en la mejoría de su condición de enfermo.